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Cómo preparar postres saludables para perros durante las fiestas de Navidad

Postres saludables para perros en Navidad: petlicias caseras de calabaza para un schnauzer miniatura

Quitarle el azúcar a una receta no la vuelve automáticamente segura para tu perro. Es la trampa en la que caigo yo la primera cada diciembre, queriendo que Higo y Almendra, mis dos schnauzers miniatura, tengan también sus petlicias navideñas sin que la Nochebuena termine en la clínica veterinaria. La etiqueta 'saludable' se queda corta si no sabes qué ingrediente concreto se esconde en la cocina estas fechas, y ese es justo el fallo que veo repetirse cada año entre quien empieza a preparar postres saludables para su perro en casa.

Nadie hornea con mala intención, claro. El problema es pensar que 'casero' ya es sinónimo de 'sin riesgo', cuando varios de los ingredientes que usamos en Navidad para nosotros son tóxicos para ellos aunque los pongamos en una receta hecha con cariño y sin azúcar añadido.

El mito de que 'casero' es igual a 'sin riesgo'

Las uvas y las pasas son el ejemplo más claro. Las usamos sin pensarlo en rellenos y turrones, y para un perro pueden provocar una insuficiencia renal aguda con muy poca cantidad. No hace falta que se coma un racimo entero: un puñado ya es motivo de llamada urgente al veterinario.

Otro ingrediente que se cuela sin avisar es el xilitol, ese edulcorante que en las etiquetas aparece como E967. Está en casi cualquier dulce 'sin azúcar' pensado para personas, y ahí está la trampa que mencionaba al principio: la palabra 'sin azúcar' tranquiliza, pero para un perro ese edulcorante concreto es puro veneno.

Calabaza y avena, ingredientes de nutrición canina casera para postres saludables de perro

Salí a comprar calabaza y avena una tarde en que la Calle Sierpes ya tenía las luces de Navidad encendidas y la gente caminaba despacio mirando escaparates. Nada especial, la compra de siempre, pero con la lista mental de qué no podía llevar a casa esa semana.

La calabaza asada es de las pocas cosas con las que no tengo que pensármelo dos veces: es digestiva, les gusta el sabor y ayuda a que la masa de las galletas no quede como un ladrillo. Para sustituir el chocolate uso algarroba, que no lleva teobromina y aun así les deja ese puntito dulce que persiguen con el hocico pegado a la encimera.

¿Por qué el chocolate no vale ni 'para repostería'?

El chocolate negro de repostería tiene aproximadamente 16 mg de teobromina por gramo, y ahí está el problema real: cuanto más puro y más 'de calidad' es el chocolate, más concentrada va esa sustancia. Higo pesa unos 8 kilos, un peso que entra dentro del estándar del schnauzer miniatura, que suele moverse entre 5.4 y 9.1 kg según el AKC, así que un trozo pequeño de mi tableta ya sería motivo de urgencia.

Si alguna vez tu perro se come algo que no debía, lo primero es llamar al veterinario de confianza, no ponerte a buscar remedios caseros en internet ni esperar a ver si 'se le pasa solo'. Yo tengo el número del mío guardado en el móvil y también apuntado en la puerta de la nevera, por si un sábado se me olvida el teléfono en otro sitio.

La temperatura del horno también forma parte de la seguridad

Ahí no acaba el tema, porque un postre con los ingredientes correctos también puede salir mal por la textura. Pongo el horno a 175 grados: si me paso, las galletas se queman; si me quedo corta, quedan blandas y se estropean enseguida. El punto crujiente ayuda incluso con el sarro de los dientes, algo que a los schnauzers les viene bien.

La primera tanda que hice una Nochebuena fue un desastre: se me pasó el tiempo mirando cómo hacer bandanas para perros personalizadas con retales de tela para la cena, y cuando me acordé del horno las galletas sonaban como piedras al caer contra el cuenco de cerámica de Almendra. Tuve que ablandarlas con caldo de pollo sin sal para no tirar el lote entero, y desde entonces controlo el reloj de la cocina como si fuera el de otra persona.

Galletas caseras en forma de hueso, petlicias navideñas horneadas para perro

Rosalía Muñoz, que lee el blog desde Buenos Aires y tiene un schnauzer gigante, me escribió estas fiestas preguntando si bastaba con multiplicar las cantidades de la receta para un perro de ese tamaño. Le contesté que ojalá fuera tan sencillo: ya me dejó claro hace tiempo que el faldón de un gigante es otro mundo que no se resuelve por regla de tres, y fue ella quien me recomendó probar la navaja lateral antes de meterme con esa zona. Con los postres pasa algo parecido, el peso cambia la cantidad, pero no cambia la lista de ingredientes prohibidos.

Schnauzer miniatura olfateando galletas caseras de postres saludables en su cuenco

Sábados de nutrición canina casera, más allá del horno

Ese mismo sábado, mientras le pasaba el peine por el bigote a Higo antes de guardar las galletas, se quedó completamente quieto durante lo que me parecieron cinco segundos eternos — algo que en casi dos años cortándoles el pelo en casa no me había pasado ni una vez.

Cuando cambio de cabezal noto ese runrún bajito de la máquina metiéndose hasta los nudillos, una tontería en la que ni pienso ya, salvo los días en que se pone tozuda. La máquina blanca que tengo se bloquea cada vez que se topa con un nudo grueso y hay que reiniciarla, así que antes de rendirme intento la técnica esa de sacar nudos sin tirones que tengo más o menos controlada, ese sábado ni con esas.

Entre postre y postre también me tocaba decidir cada cuánto le toca el baño a Almendra para que no se le hagan nudos, limpiarles las orejas antes de que llegara la familia, y revisarles las uñas si el paseo del día se había complicado. Ya sé qué número de peine deja el pelo a la altura que quiero, pero calcular la temperatura exacta del horno para que las galletas no se quemen es un lío completamente distinto — con la máquina de iniciación que compré aquel Black Friday, al menos, ya le he perdido el miedo a los nudos gruesos.

A Higo también le tocaba un repaso de cara con la máquina ese fin de semana, y en cuanto termino, la limpio bien antes de guardarla — otro par de batallas de las que ya escribiré aparte.

Mientras el estómago lleno los tiene tranquilos, aprovecho para recordar cómo cortar el pelo de las patas a un perro sin trasquilones, que en pleno subidón de after-postre es tarea imposible con cualquiera de los dos.

Evita el premio nuevo cuando la casa está del revés

Almendra tiene algo de ansiedad por separación, y cuando hay mucha gente en casa gritando y riendo se pone nerviosa enseguida. Si encima le doy un premio casero nuevo y muy estimulante justo en ese jaleo, la ansiedad no baja: sube. El azúcar natural de la fruta y la novedad del sabor la ponen todavía más alterada, no menos.

El día de Nochebuena, con la casa llena de gente y platos yendo y viniendo, Almendra aprovechó un despiste para colarse hasta el descansillo. No hizo falta ni levantarme de la mesa: sonó el interfono y era Encarnación Vega, la vecina del tercero, avisando de que los perros andaban sueltos junto a la puerta. Ese barullo de voces y timbres es justo lo que le dispara la ansiedad, y ahí estaba yo pensando en darle una petlicia nueva para calmarla — todo lo contrario de lo que necesitaba en ese momento.

Schnauzer miniatura tranquilo junto a la mesa navideña con postres caseros para perro

Lo saludable de un premio no depende solo de la lista de ingredientes: depende también del momento en que lo das, y eso forma parte de los cuidados en casa de cualquier perro, no solo de la receta en sí. Si tu perro se estresa con las visitas o sufre de ansiedad por separación, mejor guarda el postre especial para un rato tranquilo, sin gente nueva entrando y saliendo.

Tres comprobaciones antes de dar el premio

Revisa cada ingrediente por separado, no la receta entera: uvas, pasas, xilitol, chocolate y semillas de manzana quedan fuera, sin excepción, por muy 'natural' que suene el resto de la lista.

Controla también la textura del resultado final, no solo lo que lleva dentro. Un postre con los ingredientes perfectos pero demasiado duro puede hacerle daño en las encías igual que uno con un ingrediente prohibido, así que si te sale un lote como piedra, mejor ablandarlo con un poco de caldo antes de dárselo.

Y elige bien el momento: nada de premios nuevos y llamativos en medio del jaleo de las visitas si tu perro se altera con facilidad. Guarda esa 'petlicia' para un rato de calma, para que el gesto sea un regalo y no un disgusto añadido.

Postres saludables para perro listos para servir en Navidad, receta casera para schnauzer miniatura

Por cierto, si te sobran ingredientes o telas de cuando preparas todo esto, siempre puedes mirar cómo preparar premios para perros para regalar a otras mascotas, que es un detalle bonito para amigos que también tienen perro y te quita de encima parte del lío de los regalos de Navidad.

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