Mi Rincón Peludo

Cómo hacer una bufanda para perros pequeños paso a paso

bufanda de forro polar casera para perro pequeño, proyecto de costura DIY con schnauzer miniatura

Higo me quita el alfiler de la boca en cuanto lo dejo un segundo sobre la mesa, y Almendra se ha sentado justo encima del retal de forro polar que necesito para terminar la costura. Llevo media hora con este proyecto de bufanda para perros pequeños y todavía no sé si el resultado va a aguantar un paseo entero. Mis dos schnauzers miniatura no entienden mucho de manualidades DIY, pero el frío sí lo notan, y este accesorio de invierno era la excusa perfecta para sacar la máquina de coser del armario.

Bufandas para perros pequeños en invierno

La respuesta corta: depende del pelo que le hayas quitado hace poco. Higo se quedó sin su capa de fondo después de un corte, y desde entonces busca el radiador en cuanto baja la temperatura en casa. Un perro con pelo largo sin recortar aguanta mejor, pero uno recién pelado o de pelo fino agradece algo encima cuando sale a la calle en un día de frío de verdad. Con Almendra pasa menos, tiene más pelaje en el cuerpo, aunque tampoco le hace ascos a llevar algo puesto si sopla viento.

Una vecina que juega al pádel en el club de Los Remedios me contó que su galgo pasa el invierno con un abrigo comprado, y entendí por qué: hay razas que directamente no tienen grasa ni pelo suficiente para regular la temperatura. Los schnauzers no llegan a ese extremo, pero en cuanto dejo de aclarar a Higo y el agua deja de golpearle el costado, ya empieza a temblar si la casa está fresca esa tarde.

Forro polar sí, lana no: el porqué

Descarté la lana tejida desde el principio. He leído que, aunque quedan monísimas, este tipo de bufandas son un riesgo para perros que muerden y deshilachan cualquier cosa, como los míos: si se sueltan hebras y se las tragan, puede acabar en una obstrucción intestinal seria. Sin formación veterinaria de por medio, prefiero no jugármela con eso.

Terminé usando unos retales de una manta vieja de forro polar que llevaba tiempo en el armario. Es un material agradecido para quien empieza a coser porque no se deshilacha al cortarlo y no suele dar problemas de piel. Para que abrigue de verdad conviene que no sea demasiado fino — el rango que suele recomendarse ronda los 200-300 g/m², grosor suficiente para cortar el viento sin que el perro cargue con un peso extra en el cuello.

retal de forro polar suave para coser una bufanda de perro pequeño, tela para accesorio de invierno

Los materiales de costura que tuve a mano

Nada de montar un taller para esto. La mesa del comedor sirvió de todo: retales de forro polar (con unos 50x15 cm sobra de sobra para un perro pequeño), tijeras de costura que corten bien, alfileres, cinta métrica y la máquina de coser, aunque también sale adelante a mano con aguja e hilo si tienes paciencia para las puntadas.

El sábado anterior había estrenado un cortaúñas eléctrico que me habían regalado, y el aparato zumbaba tanto que Almendra ni se dejaba acercar. Comparado con eso, sentarme con la máquina de coser fue un rato tranquilo — ningún perro salió corriendo a esconderse esta vez.

Si te sobra tela, aprovecha para mirar cómo coser un pijama para perros de raza pequeña, que el proceso se parece bastante una vez que le pierdes el miedo a la aguja. Yo prefiero ir despacio, que con las barbas de los schnauzers todo se enreda muy rápido.

Medidas del cuello para un schnauzer miniatura

Medir a Higo fue un espectáculo aparte. En cuanto vio la cinta métrica pensó que era un juguete nuevo. Para un schnauzer miniatura, el perímetro del cuello suele rondar los 25-35 cm, aunque lo importante no es tanto el número como dejar que pasen dos dedos entre la cinta y la piel para no apretar.

Con esa medida corté una tira de unos 12 cm de ancho por 45 cm de largo. El largo depende de cuánto quieras que cuelgue, pero en perros pequeños conviene no pasarse para que no se la pisen al caminar. Y no olvides el margen de costura — un centímetro por lado es lo estándar para que al unir las piezas no se quede corta.

cinta métrica alrededor del cuello de un schnauzer miniatura para tomar medidas antes de coser

El truco del ojal de cruce, paso a paso

Doblas la tela por la mitad, derecho con derecho, y coses todo el borde dejando un hueco pequeño para darle la vuelta. Una vez del derecho, cierras ese hueco y haces un corte vertical reforzado con una costura en zigzag en uno de los extremos. Por ahí pasa el otro extremo de la bufanda, y así se sujeta sola sin nudo.

Almendra decidió salir disparada detrás de una paloma la primera vez que se la probé con este sistema, y la bufanda aguantó en su sitio sin moverse un centímetro. Con el nudo simple que probé antes, se le soltaba o se le enganchaba en las barbas cada dos por tres.

Eso sí, mientras pruebas y repruebas con la tela cerca de la cara del perro, vigila los ojos. Si terminan un poco sucios de tanto trastear con alfileres y retales, tiro de algunos trucos caseros para limpiar las manchas de los ojos antes de que salgan a la calle.

Sin máquina de coser, también se puede

Amalia, una lectora que me escribe desde Zaragoza casi todos los domingos con una foto de lo último que ha probado con su Trufita, me preguntó justo esto la semana pasada: si hacía falta máquina o se podía coser a mano. Se puede, solo que lleva más rato y conviene un pespunte apretado en los bordes para que no se abra con los tirones.

Para alguien que empieza, recomendaría hacerlo a mano solo en la parte del ojal de cruce, que es donde más tensión aguanta la costura, y dejar el resto con puntadas más sueltas. No hace falta perfección, solo que resista un par de lavados.

Lo que no funcionó a la primera

El primer intento fue solo un rectángulo de tela anudado sin más, sin ojal ni nada, y no aguantó ni diez minutos puesto. Higo se lo quitó con las patas delanteras en cuanto se sentó a rascarse detrás de la oreja. La segunda tanda de tela que probé, más fina de lo que pensaba, perdió la forma después del primer lavado y se quedó como un trapo sin cuerpo.

Tampoco funcionó cortar directamente sin margen de costura — la primera bufanda me salió más corta de lo que había calculado, y tuve que empezar de cero con otro retal. Ahora mido dos veces antes de cortar una sola vez, que ya es tarde para lamentarse después.

Señales de que la bufanda molesta a tu perro

Uso la misma señal que me sirve para saber si algo les genera confianza en casa: cuando saco el cepillo, Higo entra solo al baño sin que tenga que llamarlo dos veces. Con la bufanda busqué esa misma reacción — que caminara con ella puesta sin pararse a rascarse ni a intentar quitársela con la boca.

La tuve el día que la estrenamos cerca de la Plaza de la Encarnación: Higo iba tan tranquilo, sin tiritar y sin prestarle más atención de la que le presta a su collar de siempre. Si tu perro se rasca sin parar, se frota contra el suelo o se queda quieto sin querer moverse, mejor quítasela y revisa que no le roce en el cuello o bajo las patas delanteras.

schnauzer miniatura con bufanda de forro polar roja cosida a mano como accesorio de invierno

Si el día se pone feo y empieza a lloviznar, ya ando pensando en cómo hacer un impermeable para perros pequeños sin gastar mucho dinero, porque a estos dos les ha cogido el gusto a estrenar modelito casero.

Después del paseo, si vuelven con el pelo húmedo por la niebla, toca sesión de secado. Todavía le voy pillando el punto a cómo secar el pelo a un perro con secador para que no se estresen después de tanta aventura. Estos ratos de aguja e hilo son de los que hacen que el sábado merezca la pena.

No soy peluquera canina ni veterinaria, solo una dueña que busca que sus perros estén cómodos. Si notas algún problema de piel o que tu perro se siente incómodo con la ropa, consulta a tu veterinario de confianza. A veces con poco alcanza, y una bufanda sencilla de forro polar es más que suficiente para el invierno sevillano.

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