Mi Rincón Peludo

Cómo secar el pelo del perro en casa para que quede suave

Schnauzer miniatura recién bañado, listo para el secado canino en casa que deja el pelo suave

El pelo mojado de un schnauzer pesa casi el doble que seco. Por eso tantos sábados de baño terminan con la tentación de plantarle el secador al máximo y rematar cuanto antes, pensando que así el secado canino es más eficaz. Es el mito con el que más me he peleado criando a Higo y Almendra, mis dos schnauzer miniatura de unos 8 kilos cada uno, dentro del peso estándar de la raza que suele ir de los 5 a los 9 kilos: creer que secar bien es secar rápido y con calor fuerte. El pelo encrespado de cualquier perro mal secado demuestra justo lo contrario en cuanto lo tocas.

No tengo título de peluquera canina ni formación veterinaria. Trabajo en el departamento de marketing de una editorial y dedico los sábados a la peluquería en casa, con dos schnauzers debajo de la toalla y la paciencia que me queda después de una semana de oficina. Pero a base de repetir el mismo ritual fin de semana tras fin de semana, he visto caer varias ideas que daba por ciertas sobre cómo debía quedar el pelo al terminar.

Frotar con la toalla no seca, enreda

Durante meses hice lo que hace casi todo el mundo: coger la toalla y frotar como si quisiera sacar fuego de un tronco. El resultado era un pelo áspero y encrespado, porque frotar con fuerza enreda el pelo duro de fuera con el más fino de dentro, y esos nudos luego cuesta un mundo deshacerlos sin tijera de por medio.

Manos presionando con una toalla de microfibra el pelo mojado de un schnauzer miniatura antes del secado canino

Ahora presiono en vez de frotar. Uso toallas de microfibra, envuelvo a Almendra y aprieto con las manos para que la tela absorba el agua sin mover el pelo de su sitio. Tarda más que frotar a lo bruto, pero ahorra un buen rato de pelea con los nudos después. Hace poco escribí sobre cómo confeccionar un albornoz para perros pequeños, que ayuda en esta fase porque se van secando solos mientras dan un par de vueltas por el pasillo.

Compruebo la temperatura con la mano

La piel de un perro no tiene el mismo pH que la nuestra, así que lo que a mí me parece un aire templado a ellos puede sentárseles bastante más fuerte. Durante la ola de calor de julio pensé que lo mejor era dejarlos secar al aire libre de Sevilla, que ya de por sí calienta bastante, y el resultado fue un pelo tieso, no suave.

Comprobando con el dorso de la mano la temperatura del secador antes de acercarlo al schnauzer miniatura

Desde entonces pongo siempre el dorso de la mano delante del aire antes de acercarlo a Higo o Almendra. Si a mí me quema un poco, a ellos les quema el doble. Es sentido común, pero con las prisas de terminar el baño es lo primero que se olvida, y es justo lo que explica buena parte de los sábados en los que el secado sale mal.

Secar en la dirección del pelo: la clave del cuidado del manto

Mantener el secador a unos 15 centímetros y moverlo todo el rato evita que el calor se concentre en un punto. Pero lo que de verdad cambia el resultado es la dirección del aire: hay que seguir el sentido en que crece el pelo, de la nuca hacia la cola, nunca al revés.

Secando el manto del schnauzer miniatura en la dirección del pelo para un acabado suave en el cuidado del manto

La primera vez que sequé a Higo así, en lugar de a lo loco como hacía antes, el pelo recuperó un brillo que antes no tenía. En las patas, donde el schnauzer lleva el pelo más largo, uso un cepillo sin bolitas en las puntas a la vez que seco, que estira el pelo y evita que se rice. Si lo que os frena es el miedo que le tienen al ruido del secador, esa ya es otra batalla, y no la que resuelve este truco.

Las tijeras de cocina y otras prisas que lo estropean

No todo lo que pruebo en casa sale bien, ni siquiera fuera del tema del secador. Un sábado con prisa cogí las tijeras de cocina para recortarle el flequillo a Higo, pensando que sería un arreglo rápido, y le dejé la frente con una pendiente que no tenía antes. Remedios Palomo, que comparte despacho conmigo en la editorial, tardó sus tres días de rigor en comentarme la foto, como hace siempre con cualquier corte de Higo: nunca lo dice en el momento, siempre unos días después, cuando el desastre ya está asumido y sigo adelante.

Schnauzer miniatura con el pelo encrespado tras un secado canino demasiado rápido y caliente

Con el secado pasa algo parecido cuando hay prisa. Si se seca con el aire muy caliente y muy rápido, el pelo se levanta como si tuviera electricidad estática, y no hay forma de bajarlo esa misma tarde. Si no tengo tiempo de hacerlo con calma, prefiero dejarlo para otro rato en vez de rematarlo mal.

Dejar la raíz un poco húmeda rompe la regla

Aquí me separo de lo que dicen algunos manuales, pero es lo que mejor funciona en el clima de Sevilla. En vez de secar con calor hasta que el pelo parezca paja, dejo una humedad mínima en la raíz. Por fuera se siente seco al tacto; si metes los dedos hasta la base, notas un frescor leve que se evapora solo al rato.

Comprobando la raíz del pelo del schnauzer miniatura para dejarla con un toque de humedad tras el secado en casa

Esa pequeña humedad hace que el pelo caiga con su propio peso en vez de quedar quebradizo. Aprovecho ese momento para revisar la cara, con algunos trucos para recortar las cejas del schnauzer que me han salvado de más de un trasquilón asimétrico. El sábado pasado, de paso, pasé el peine por detrás de la oreja de Almendra, la zona donde más se le suele hacer bola, y no protestó ni se giró una vez; antes eso habría sido impensable con el pelo tan reseco.

La regla es sencilla: bajar la potencia, seguir la dirección del pelo y dejar algo de humedad en la raíz. La rapidez no entra en la ecuación, por mucha prisa que tengáis un sábado por la tarde. Y si veis irritación, un olor raro o que se rascan más de la cuenta después del secado, esa ya no es una cuestión de técnica casera: toca preguntarle al veterinario.

Artículos relacionados